Desapariciones forzadas: entre las cifras y lo humano.

¿Cómo se vive con miedo?, ¿cómo se vive con desconfianza?, ¿cómo se vive con angustia e incertidumbre?, ¿cómo se vive sin respuestas?, ¿cómo se vive en un lugar sin paz?, ¿cómo se vive con el dolor y la desesperación de no saber si algún día le verás nuevamente?, ¿cómo se vive ante la lucha constante buscando justicia?, ¿cómo se sobrevive luchando por que no se olvide a nuestras personas desaparecidas?

Cuando escuchamos hablar de desapariciones forzadas, lo que escuchamos normalmente son números, números que nos determinan la situación fallida en la que nos encontramos como humanidad, números que nos hablan de un Estado rebasado ante la situación tan crítica en materia de seguridad y acceso a la justicia, números que nos indican la nula garantía de nuestros derechos humanos.

De acuerdo al Índice de Paz México 2020 (IPM) elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), en 2019 el índice de paz a nivel nacional tuvo un retroceso del 4.3% debido al incremento considerable en actividades delictivas, teniendo estas una tasa de aumento del 24.3%, pero no solo eso, sino que de los 33 países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México es el país que cuenta con el menor nivel de inversión en seguridad y sistema judicial, sumando con ello al aumento sobre la percepción de falta de estado de derecho y corrupción, ocupando el lugar 128 de 163 en cuanto a control de la corrupción, de acuerdo al Fondo Económico Mundial (FEM).

En México tenemos miedo; sumando a los datos anteriores, este informe sobre el Índice de Paz, señala a la inseguridad como la mayor preocupación que tenemos los y las mexicanas, propiciando que vivamos con miedo constante e incertidumbre al no tener claridad respecto de las acciones que los estados están implementando para garantizar no solo su seguridad, sino la salvaguarda de sus derechos humanos.

De los 32 Estados de la República, Jalisco en el 2019 se situó en el lugar 20 en el ranking de calificación de entidades federativas del IPM, subiendo 3 posiciones respecto del año anterior, lo cual no representa vivas y fanfarrias si observamos los números sobre desapariciones forzadas.

México país de desaparecidos; a nivel nacional hasta julio de 2020 se contaba con un total de 73,201 personas desaparecidas o no localizadas de acuerdo a información dada a conocer por la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), basada en datos extraídos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNL). La misma CNB, informó que Jalisco se encuentra dentro de los 10 Estados con mayor reporte de personas desaparecidas o no localizadas en el periodo que comprende del 01 de diciembre de 2018 al 13 de julio de 2020, encontrándose Jalisco en el segundo lugar con 3,234 personas desaparecidas o no localizadas de un total de 16,708, solo por debajo del Estado de México con 3,867. Lo cual indica que en Jalisco de acuerdo a lo registrado y contabilizado en el periodo mencionado desaparecen aproximadamente 162 personas por mes, y entre 5 y 6 personas diariamente.

Si, 6 personas diarias, personas, no números, por que, en el arte de gobernar, en el ejercicio de la gobernanza se trata con personas, con seres humanos, no con índices, no con estadísticas ni con símbolos numéricos que otorgan lugares en un ranking.

6 personas diarias; madres, padres, hijos, hijas, hermanos, hermanas, esposos, esposas, todos ellos seres humanos, que despertaron un día y sin pedirlo les fue arrebatado lo más preciado que tenían que era su libertad, su dignidad, sus sueños, y a algunos de ellos y ellas su vida. Por que hubo alguien que se consideró con derechos superiores, alguien que no vio impedimento alguno para silenciarle y ocultarle reduciéndole a un número, por que se encontraron frente a un Estado sin las agallas para responder, un Estado insensible, que responde a las solicitudes y demandas sociales con detenciones arbitrarias y desapariciones como las ocurridas el pasado 04 de junio de 2020 en Jalisco.

6 personas diarias; 6 personas que tienen el derecho a ser llamadas cada una por su nombre, que tienen derecho a ser localizadas; 6 personas con familia, familia que tiene derecho a saber la verdad, a ser escuchada, a recibir la información que sea necesaria, y a no vivir una vida siendo victimizada por la ineficacia, ineficiencia e insensibilidad de un Estado que sigue sin encontrarse preparado para otorgar las respuestas necesarias y atención adecuada.

Y ya que hablamos de seres humanos, hablemos de aquellos que se desempeñan en la función pública y que requieren de capacitación, de pasar por un proceso de sensibilización, que requieren hacerse de herramientas informativas, que necesitan humanizarse, ponerse en el lugar de los familiares (empatía le llaman), familiares que cansados ya de buscar a sus desaparecidos y con ellos también respuestas, solo esperan un poco de certeza, palabras de aliento, y saber que en quienes están poniendo toda su esperanza y fe para encontrar a sus seres queridos, darán todo de si por que llegue el día en que la justicia se haga presente. 

Es necesario repensar, replantear y reconsiderar el manejo que se está otorgando a la agenda sobre desapariciones forzadas, se necesitan humanizar los procesos, otorgarle rostro y nombre a quienes han desaparecido, cuidando, protegiendo y garantizando en todo momento los derechos humanos de todos y todas las involucradas.

Igualdad, igualdad en toda la extensión de la palabra, igualdad de condiciones para recibir atención e información; igualdad de oportunidades para acceder a un sistema de justicia hoy en día elitista y “favoritista”, con un bajo índice de credibilidad y confianza de acuerdo a los datos arrojados por el Índice de Estado de Derecho en México 2019-2020 elaborado por World Justice Project (WJP), que sitúa a Jalisco en el puesto 26 de 32, calificando con una puntuación del 0.32 y 0.33 de 1.0, la justicia civil y penal respectivamente; igualdad como derecho humano de acuerdo a lo establecido en el artículo 7 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Igualdad sobre todo lo mencionado y mas, ante un contexto social tan desigual en un sinfín de aspectos, eso es lo que definitivamente nos falta, lo que los y las dolientes de personas desaparecidas necesitan.

Los momentos catárticos son momentos idóneos para de-construir y reconstruir, y es este momento de “nueva normalidad” “el momento”; busquemos que se prioricen los derechos humanos, que se priorice a la persona humana, que se prioricen esfuerzos en pro de la colectividad que generen e impulsen condiciones de igualdad, que el esfuerzo de cientos de familiares exigiendo justicia sea materializado, hagamos que vivir el hoy y el ahora valga la pena.  

Violeta Sandoval
@yazsandoval

Coordinadora Derechos Humanos

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